San Buco
San Buco (latín: Sanctus Foramen) es un santo legendario de la tradición popular del Valle Stura, venerado como protector de los agujeros, las aberturas y todo lo que comunica un dentro con un fuera. Según la leyenda, el municipio de Sambuco debe su nombre a su paso por el lugar.
La leyenda
Se cuenta que, al principio de los tiempos, el mundo estaba completamente lleno. No existían agujeros de ningún tipo: las montañas eran bloques compactos, las casas no tenían puertas ni ventanas, los animales no tenían madrigueras, el queso era una masa uniforme e incluso los seres humanos nacían sin ombligo.
A aquel mundo llegó un joven viajero llamado Buco, que llevaba consigo solamente una cuchara de madera, una barrena y una convicción insólita: todo necesita un espacio vacío para poder vivir.
Por donde pasaba hacía pequeños agujeros. Abrió la primera ventana para que la luz entrara en las casas; excavó el primer pozo para que las personas encontraran agua; hizo el primer agujero en un trozo de madera, inventando la flauta; enseñó a los animales a excavar madrigueras y regaló al queso sus célebres agujeros.
Al principio, los habitantes lo consideraban un loco.
“¿Por qué haces un agujero en la pared?”
“Para que entre el sol.”“¿Por qué un agujero en la montaña?”
“Para que alguien pueda atravesarla.”“¿Por qué un agujero en la aguja?”
“Porque sin ese vacío no se puede unir nada.”
Con el tiempo, todos comprendieron que lo que parecía una carencia era, en realidad, lo que hacía posible cada encuentro, cada paso y cada cambio.
Cuando murió el viajero, los habitantes le dedicaron el pueblo, llamándolo San Buco. Con el paso de los siglos, el nombre se transformó en Sambuco, conservando el recuerdo de su misterioso fundador.
Biografía
Las fuentes legendarias cuentan que San Buco nació sin ombligo, un detalle que despertó desde su infancia la curiosidad por las aberturas y los espacios vacíos. Dedicó su vida a crear pasos en lugar de muros, enseñando que un vacío no es un defecto, sino una posibilidad.
La frase que se le atribuye es:
“No es lo que llena el mundo lo que lo hace funcionar, sino lo que le permite respirar.”
Culto
San Buco es considerado el patrón de:
- ebanistas y carpinteros;
- mineros y excavadores;
- ratones, topos y marmotas;
- productores de queso;
- músicos de viento;
- payasos, malabaristas y artistas callejeros;
- todos los que abren caminos, pasos y nuevas posibilidades.
Su fiesta se celebra tradicionalmente el 29 de febrero, porque también el calendario, de vez en cuando, deja un pequeño espacio vacío.
Iconografía
Se le representa con una barrena, una cuchara de madera y una rueda de queso con agujeros. En algunas representaciones lleva una rosquilla como aureola y una llave colgada del cinturón, símbolo de que toda cerradura existe gracias a un agujero.
Milagros atribuidos
La tradición le atribuye numerosos milagros, entre ellos:
- la invención del primer pozo;
- el primer túnel a través de una montaña;
- el ojo de la aguja;
- los agujeros del queso;
- la invención de la flauta;
- haber enseñado a los animales a construir madrigueras y nidos.
Curiosidades
Según una creencia popular del Valle Stura, quien atraviesa Sambuco sin saludar a San Buco se arriesga a perder algo durante el viaje. En cambio, quien se ríe ante un agujero en el suelo recibe como regalo un poco de su buena suerte.
La Compagnia del Buco reconoce tradicionalmente a San Buco como su patrón no oficial, confiando en su protección para que cada espectáculo deje en el público al menos un pequeño vacío.